A Nuestra Sangha en Internet:
Hemos escrito un nuevo libro... bueno, "nuevo" quizás no sea exacto... hemos estado trabajando en él durante años. Y "libro" en cierta manera sugiere una cohesión de la que probablemente carece. Pero, siendo incapaces o reticentes a describirlo como cualquier otra cosa, nos quedaremos con "nuevo libro." Lo hemos llamado, Asalto a la Cumbre el cual es un título ambicioso como lo es, por supuesto, el intento de experimentar las penúltimas experiencias del camino Budista que este libro, en parte, describe.
En primer lugar, resulta importante comprender que la vida espiritual y la vida religiosa son dos cosas diferentes. La vida espiritual es siempre una vida interior. Es una serie universalmente conocida de visiones estáticas y de éxtasis, experimentada durante el estado meditativo. Por definición, entonces, no hay un ego consciente involucrado en cualquiera de las experiencias. La vida espiritual de ninguna manera es artificiosa. Aunque existe en su forma potencial en cualquier ser humano, como una larva en un pequeño capullo cromosomático, muchas personas nunca la verán emerger en su esplendor como mariposa. No todos los seres humanos llegan a experimentar la trascendencia mística, y los que lo hacen raramente se preocupan en discutirla. Al estar más allá del conocimiento de la consciencia del ego, debe experimentarse para ser comprendida. Peor, no solo las personas fracasan en comprender lo que se les está diciendo, tienen una peculiar resistencia a la información y no dudarán en rechazar la narración como extravagante, absurda e incluso herética.
La vida religiosa, independientemente de cualquier experiencia espiritual, es exterior hasta el punto de anunciarse a sí misma: escuelas parroquiales; templos distintivos; ceremonias y festividades; las vestiduras de rango jerárquico; prendas y adornos que identifican a los seglares como seguidores de la religión – rosarios, peinados especiales, y joyas que muestran un símbolo asociado a la religión. Oraciones – recitadas abiertamente en las comidas, al tañido del Angelus o a la llamada del Almuecín – también indican la afiliación religiosa del individuo. La herencia genética es irrelevante salvo para indicar una relación familiar. La gente tiende a seguir la religión en la que han nacido.
La vida espiritual, entonces, siendo independiente de la organización cultural, tiene una forma común que la hace accesible desde cualquier base religiosa. Ya que las experiencias visionarias varían poco entre las culturas del mundo, es como si los personajes, argumento y entorno constituyeran un drama que puede ser traducido a cualquier lenguaje. Nuestro problema – el que causó el retraso en finalizar el libro – era que seguíamos cambiando el lenguaje. Además, nuestro compromiso con el proyecto era menos que firme. Nosotros tres teníamos otras obligaciones e intereses que nos daban razones convenientes para la demora. Serpenteamos entre Alquimia, Daoismo, Zen, Saivismo Kashmir, y Patanjali. No fue hasta que dimos con el gran libro de Mircea Eliade acerca de Patanjali cuando decidimos seguir un curso que situó la mayoría de lo que habíamos escrito dentro del marco de los Aforismos del Yoga... más o menos. Las piezas parecían encajar unas con otras.
El libro se presenta en cuatro secciones: información general; prácticas esotéricas para hombres y ejercicios escritos por el Maestro Yin Zhao, un experto; la teoría para las mujeres y la práctica escrita por mí; y finalmente los meridianos, alguna teoría y práctica para hacer profundizar las habilidades meditativas del practicante y mantener al estudiante en buena condición física por Fa Jun Shakya de Italia, un experto en Artes Marciales.
Decidimos lanzar el libro en nuestro sitio web de la Orden Budista Zen de Hsu Yun, en esta dirección www.zatma.org, saltando entre las secciones, publicando los distintos capítulos de uno en uno. Las técnicas esotéricas no serán publicadas; pero se podrán conseguir contactando al autor apropiado.
Comenzaremos la publicación con la parte inicial de la sección de información general.
Si tiene alguna pregunta acerca del texto, por favor no dude en contactarnos.
Saludos,
Ming Zhen Shakya